Eureka! zientzia museoa: un cierre que desgarra el tejido científico vasco
El anuncio ha caído como un jarro de agua fría en el ecosistema científico vasco: Kutxa Fundazioa, con una decisión que califica de “traslado”, cerrará Eureka! Zientzia Museoa en junio. Un museo que, precisamente este año, celebraba su cuarto de siglo, y que se erige como pilar fundamental en la divulgación de la Ciencia en Euskadi.

La reducción drástica: de 8.000 a 500 metros cuadrados
La justificación oficial habla de un traslado a Tabakalera, pero la realidad es mucho más cruda: la superficie se reduce de los actuales 8.000 metros cuadrados a apenas 500 en el espacio ATENEA. Esta reducción implica la desaparición del planetario y el observatorio, elementos clave para la experiencia del museo, y un cambio radical en el enfoque de la divulgación.
Lo que se plantea, bajo la apariencia de un nuevo inicio, es la erosión de un recurso educativo invaluable. Eureka! Zientzia Museoa ha sido, durante 25 años, el punto de encuentro entre la Ciencia y la sociedad, un lugar donde miles de escolares, familias y entusiastas han descubierto el rigor, la accesibilidad y la emoción de la Ciencia de una manera práctica e interactiva.
La cifra habla por sí sola: cada año, decenas de miles de escolares se beneficiaban de los recursos educativos únicos que ofrecía el museo. Recursos que, en muchos casos, son imposibles de replicar en las aulas. Su cierre dejaría a Euskadi sin un referente, obligando a buscar alternativas en otras ciudades como Barcelona o A Coruña.
No se trata de un ataque a Kutxa Fundazioa, cuya labor en la creación y desarrollo del museo es incuestionable. Pero sí de una llamada de atención a las instituciones públicas: Euskadi, hoy un referente científico internacional, no puede permitirse la pérdida de su principal espacio de divulgación. Un museo de Ciencia no es un mero añadido, es una herramienta estratégica.
La iniciativa “Salvemos Eureka! Zientzia Museoa” en Change.org ha reunido ya miles de firmas, evidenciando la movilización de una sociedad que se niega a ver desaparecer un patrimonio científico. Se exige detener el cierre, explorar alternativas públicas o mixtas, abrir un diálogo transparente y, sobre todo, mantener y reforzar un museo a la altura del potencial de Euskadi.
La promesa de ATENEA, aunque bienvenida, no puede suplir la función integral de un museo de Ciencia. Es un espacio valioso, sí, pero no el equivalente a un ecosistema científico interactivo y diverso como lo ha sido Eureka! Zientzia Museoa. La ciencia necesita espacios para conectar con la sociedad, para despertar la curiosidad y para formar a las futuras generaciones. Perder Eureka! es renunciar a una parte de ese futuro.
La decisión tomada es un error de cálculo que suscita la preocupación de todo aquel que valora la ciencia como motor de progreso y cohesión social. La apuesta por la innovación en Euskadi no puede realizarse a costa de desmantelar sus pilares fundamentales. El futuro de la ciencia vasca depende, en parte, de que se reconsidere esta medida.