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Eureka! zientzia museoa: un cierre silencioso que desvela una grieta en euskadi

El País Vasco se enfrenta a una paradoja: un ecosistema científico vibrante y puntero, pero con una fragilidad institucional que pone en riesgo su capacidad de divulgación. Kutxa Fundazioa, con un gesto que muchos califican de inexplicable, ha decidido desmantelar Eureka! Zientzia Museoa, el principal espacio de divulgación científica de Euskadi, bajo la apariencia de un traslado a Tabakalera.

Un museo, un faro de conocimiento, reducido a un espacio marginal

La realidad es mucho más cruda. El museo, que este año celebraba su 25 aniversario y contaba con más de 8.000 metros cuadrados de instalaciones interactivas, planetario y observatorio, se verá relegado a apenas 500 metros cuadrados en ATENEA, un espacio compartido en Tabakalera que no estará dedicado exclusivamente a la Ciencia. Esta reducción, lejos de ser un simple cambio de ubicación, representa un recorte drástico en la capacidad del museo para atender a las decenas de miles de escolares y ciudadanos que cada año lo visitan.

La cifra habla por sí sola: la pérdida de 7.500 metros cuadrados de exposición permanente, planetario y observatorio. Recursos educativos únicos, muchos de ellos imposibles de replicar en las aulas, desaparecerán. Lo que nadie cuenta es que Eureka! no es solo un museo; es un catalizador para el interés científico en las nuevas generaciones, un punto de encuentro entre investigadores y público general, y un motor de innovación.

Kutxa, un legado en riesgo: ¿falta de visión o cambio de prioridades?

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Es innegable el papel fundamental de Kutxa Fundazioa en la creación y desarrollo de Eureka!. Pero la decisión actual plantea serias interrogantes sobre su compromiso con la divulgación científica. Mientras Euskadi se posiciona como un referente internacional en investigación, la pérdida de su principal museo de Ciencia supone un retroceso que dificulta la consolidación de ese liderazgo.

La excusa del traslado, con un traslado que equivale a una reducción drástica y un cambio de uso de la instalación, esconde una realidad preocupante: una falta de apuesta decidida por la Ciencia en la sociedad. Las instituciones públicas deben asumir su responsabilidad y garantizar la continuidad de un museo que es, en esencia, una herramienta educativa, cultural y estratégica.

El manifiesto “Salvemos Eureka! Zientzia Museoa” en Change.org ha reunido miles de firmas, un clamor popular que exige una solución. Se pide detener el cierre, explorar vías públicas o mixtas para su continuidad, y abrir un diálogo transparente con todos los agentes implicados. Un diálogo que, hasta la fecha, parece esquivo.

La desaparición de Eureka! Zientzia Museoa no es solo un problema para Euskadi, es un síntoma de una desconexión entre la excelencia científica y su comunicación efectiva. El futuro de la Ciencia en nuestra sociedad depende, en gran medida, de la capacidad de despertar la curiosidad y el interés en las nuevas generaciones. Permitir que Eureka! desaparezca sería un error estratégico de consecuencias imprevisibles. La apuesta por la Ciencia no es un lujo, es una inversión en el futuro.