Primavera calurosa y variable: aemet advierte de un invierno histórico
El cambio de estación trae consigo una pregunta recurrente: ¿qué ropa guardar? Tras un invierno brutal, con lluvias torrenciales y temperaturas inusualmente cálidas, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha publicado un pronóstico que anticipa una primavera excepcionalmente cálida. La cifra habla por sí sola: existe un 50% a 70% de probabilidad de temperaturas por encima de lo normal.
Aemet confirma el invierno más cálido en décadas
El invierno 2025-2026 ha sido catalogado como “muy cálido y muy húmedo”. Este invierno, el tercero más lluvioso del siglo XXI, ayudó a reponer las reservas hídricas del país. Pero la abundancia de agua no compensa una anomalía térmica preocupante: ha sido el octavo invierno más cálido desde que se tienen registros. La ausencia de heladas generalizadas es la evidencia más clara de los cambios en los patrones climáticos.
Este trimestre, la probabilidad de un calor anómalo triplica la de un enfriamiento. La incertidumbre se centra en las lluvias. La AEMET señala que, a nivel nacional, no hay una tendencia clara, lo que implica una primavera variable con alternancia de periodos secos y episodios de tormentas.

Regiones en alerta: el suroeste peninsular, más seco
Pero no todas las regiones experimentarán la misma situación. La AEMET ha emitido una advertencia específica para las Islas Canarias y el cuadrante suroeste peninsular, incluyendo Andalucía y Extremadura. En estas zonas, existe un 40% de probabilidad de un trimestre más seco de lo habitual, frente a un 25% de posibilidades de lluvias abundantes.
La previsión de AEMET no es la única noticia inquietante de la semana. Una nueva borrasca, la DANA, se avecina, prometiendo temperaturas frías tras semanas de calor. Este fenómeno, junto a la alerta por nieve, lluvia y viento, plantea nuevos desafíos para el país. Las consecuencias a largo plazo de estos cambios, sin embargo, son aún inciertas.
La combinación de un invierno cálido y una primavera potencialmente seca plantea interrogantes sobre la gestión del agua y la agricultura. Los expertos señalan que este tipo de eventos se volverán más frecuentes, exigiendo adaptaciones urgentes. La realidad climática ya no es un futuro lejano; es la nueva normalidad.
El tiempo apremia, y las decisiones que tomemos en los próximos meses definirán el futuro de nuestros recursos naturales.