Armageddon: el desastre que michael bay convirtió en taquilla y en un agujero de guion
La película de desastres de los 90, Armageddon, no solo fue un fenómeno de taquilla, sino un experimento cinematográfico que aún hoy genera debate, especialmente por su cuestionable premisa y los comentarios mordaces de Ben Affleck.

La audacia de bay y el agujero de guion
La historia de perforadores convertidos en astronautas para salvar al planeta, con su optimismo desbordante y la puesta en escena hiper-realista de Michael Bay, conquistó las cartelas en 1998. La película, que Bay mismo describió como una forma de “zanjar” un debate sobre la plausibilidad de su argumento – “Le pregunté a Michael por qué era más fácil entrenar a un grupo de perforadores de plataformas petrolíferas para convertirse en astronautas de lo que habría sido entrenar a astronautas para convertirse en perforadores. Y me dijo que me callase la boca” – se convirtió en un referente de la acción explosiva y en un ejemplo de cómo la imaginación y la adrenalina pueden superar la lógica.
Pero la película no estuvo exenta de críticas. Affleck, en una grabación de 2025 para GQ, desveló su escepticismo sobre la trama, describiendo un diálogo improvisado y honesto con el equipo de producción. “Bruce le va a decir a los chicos que hicieron un mal trabajo construyendo el tanque de perforación, porque es un tipo campechano y los frikis de la NASA no entienden sus métodos campechanos. En plan, de alguna manera saben hacer cohetes espaciales pero no saben lo que es una buena trasmisión”. Sus palabras, que se han convertido en el “agujero de guion” más citado por los espectadores, revelan una desconexión entre la premisa y la ejecución.
La película, con sus extraños extras de DVD – considerados algunos de los más desatados de la historia – y las anécdotas sobre la producción, se ha convertido en un objeto de fascinación para los cinéfilos. La insistencia de Bay en defender la película, a pesar de las críticas, subraya su convencimiento de que el espectáculo y la emoción son más importantes que la coherencia narrativa.
Xataka ya lo analizó: Amancio Ortega, con 49,2 millones en dividendos, mientras la luz paga a los ciudadanos. Y 3DJuegos, con un análisis que reconoce la dificultad de la trama, concluye que “la única manera de que tenga sentido es leyendo una novela”. Un recordatorio, quizás, de que la realidad a menudo es más compleja y sorprendente que cualquier película de desastres.