El regreso de palpatine: un embrollo de clonaciones que star wars no supo explicar
La saga Star Wars
, un gigante del entretenimiento, se ha visto empañada por decisiones narrativas cuestionables. Pero ninguna ha generado tanta controversia como el regreso de Palpatine en El Ascenso de Skywalker, un plot twist que, más que sorprender, exasperó a gran parte del público. Detrás de la reacción de fastidio, hay una maraña de explicaciones retroactivas que intentan justificar lo injustificable.El diálogo que encendió las alarmas
El momento exacto que desató la tormenta fue la revelación de Poe Dameron sobre el regreso de Palpatine. La frase, pronunciada con la mejor intención por Oscar Isaac, resonó como una incoherencia en la saga. “De alguna manera” Palpatine había regresado. Un “de alguna manera” que dejaba la puerta abierta a cualquier excusa, y que la película no se molestó en cerrar adecuadamente.
La ausencia de pistas previas y la incongruencia de que el gran villano regresara con una nieta (y no solo una hija) hicieron que la trama se tambaleara. Ian McDiarmid, el actor que interpreta al Emperador, se vio obligado a defender una estrategia de “plan B” que sonaba más a justificación a posteriori que a una planificación narrativa sólida.
Pero lo realmente inquietante no fue tanto el regreso en sí, sino la forma en que se intentó justificar. La respuesta oficial, revelada en la novelización del film, nos transportó a un territorio de clones, transferencias de alma y experimentos genéticos dignos de una serie B de ciencia ficción.

La novelización: un intento fallido de salvar los muebles
Según la novelización, cuando Palpatine fue arrojado al vacío por Darth Vader, su “alma” se transfirió a un clon. Un clon que, tras varios intentos fallidos, dio origen a Dathan Palpatine, un experimento que, a su vez, engendraría a Rey. Un plan tan rebuscado que desafía la lógica misma de la saga. La incongruencia es palpable: Palpatine parece haber previsto su muerte con una minuciosidad asombrosa, pero no lo suficiente como para tener un clon listo para recibir su esencia en el momento exacto.
La saga de Star Wars ha recurrido con frecuencia a la estrategia de “parchear” el lore para corregir errores, pero en este caso, la solución fue peor que la enfermedad. La novelización intentó atar cabos sueltos, pero terminó creando más preguntas que respuestas y exponiendo la fragilidad de la narrativa.
Dave Filoni, conocido por su labor en The Mandalorian y su intento de rescatar elementos narrativos problemáticos, parecía intentar aportar su granito de arena con la inclusión de tanques de bacta llenos de cuerpos que recordaban a Snoke. Sin embargo, su gesto no logró disipar la sombra de la inconsistencia.
La novela Shadow of the Sith, publicada en 2022, añadió más piezas al rompecabezas, narrando las aventuras de Luke y Lando y mencionando rumores sobre Exegol y el culto de Sith Eternal. Pero hasta qué punto este material estará integrado en el futuro de la saga es incierto. La nebulosidad del futuro de Star Wars en el Cine hace que sea difícil predecir si estos elementos serán relevantes o si simplemente se relegarán al olvido.
En definitiva, el retorno de Palpatine en El Ascenso de Skywalker es un recordatorio de que incluso las sagas más épicas pueden caer en la trampa de la inconsistencia narrativa. La saga, construida sobre cimientos de mitología y aventura, se vio lastrada por una solución tan artificiosa que terminó por eclipsar el legado de sus predecesoras. La complejidad de la Fuerza no justifica la simplificación narrativa.