Lucas casi toma las riendas de star trek: el 'qué hubiera pasado si.' que cambió la ciencia ficción
La historia de Hollywood está plagada de 'y si…', pero pocos son tan jugosos como el que involucra a George Lucas y Star Trek. Resulta que, antes de revolucionar el Cine con Star Wars, el propio Lucas estuvo a punto de embarcarse en una aventura galáctica muy diferente: dirigir una película de Star Trek. Una revelación que, de haberse concretado, habría alterado para siempre el curso de la ciencia ficción y, quién sabe, el propio destino de la saga que conocemos.
El director que se echó atrás: una oferta irresistible
La información, que resurge ahora gracias a Slashfilm, proviene de unas declaraciones de Philip Kaufman, director de La Invasión de los Ultracuerpos y, curiosamente, vinculado a una de las primeras versiones cinematográficas de Star Trek: La Película. Kaufman, en una entrevista publicada en New Times, reveló que Lucas se mostró genuinamente interesado en adquirir los derechos de la franquicia antes de dar vida a su propia galaxia “muy, muy lejana”. Un detalle que, a la luz de la historia, resulta casi surrealista.
Lucas, según la misma fuente, percibió en Star Trek una oportunidad enorme, una plataforma para desplegar su visión creativa. Sin embargo, la propuesta de dirigir la película lo desbordó, evidenciando quizás una falta de confianza en sí mismo en aquel momento, o una cautela comprensible ante un proyecto ya existente.

Hollywood en los 70: un terreno inestable
El contexto de mediados de los años 70 era crucial. Lucas venía de cosechar el éxito inesperado de American Graffiti, pero aún no tenía el peso suficiente para liderar una franquicia de la envergadura de Star Trek. La propia saga de Gene Roddenberry se encontraba en una encrucijada, con la serie original ya finalizada y su transición al Cine estancada durante años. La luz al final del túnel llegaría en 1979, con la dirección de Robert Wise.
Frente a esta situación, Lucas tomó una decisión que reescribiría la historia del entretenimiento: apostar por la creación de su propio universo. Así nació Star Wars, una idea arriesgada que pocos estudios se atrevieron a financiar, pero que terminaría redefiniendo el concepto de ‘blockbuster’ moderno. Un movimiento similar siguió poco después con Steven Spielberg y la base de Indiana Jones, de nuevo, en colaboración con Lucas.

Influencias cruzadas y un legado compartido
Aunque Lucas finalmente no se hizo cargo de Star Trek, la conexión entre ambos universos nunca se rompió por completo. El propio Lucas reconoció haber estudiado episodios de la serie original mientras desarrollaba el guion de Star Wars, dejando entrever una influencia innegable. Elementos como los gobiernos galácticos, los múltiples mundos habitados y los conflictos políticos a gran escala son comunes a ambas sagas, aunque sus enfoques divergieran radicalmente: Star Trek se inclinaba por la exploración científica y la diplomacia, mientras que Star Wars se centraba en el mito, la aventura y la eterna lucha entre el bien y el mal.
La conexión técnica también fue palpable. Industrial Light & Magic, la compañía fundada por Lucas, terminó colaborando en proyectos relacionados con Star Trek, demostrando una simbiosis que podría haber sido aún mayor si las circunstancias hubieran sido diferentes.
La idea de un universo donde George Lucas hubiera tomado las riendas de Star Trek es, sin duda, vertiginosa. No solo habría transformado la franquicia, sino que Star Wars, tal como la conocemos, probablemente nunca habría existido. Y eso implica mucho más que una saga de películas: miles de millones de dólares, generaciones de cineastas inspirados y un impacto cultural incalculable.
La historia nos recuerda que las decisiones, por pequeñas que parezcan, pueden cambiar el curso de la historia. Y que, a veces, el camino elegido no es el único posible, sino el que mejor se adapta a las circunstancias y a la visión de cada uno.