Majors se estrella en su regreso: huelga y accidentes azotan su nueva película
Jonathan Majors, el actor que prometía ser el villano estrella de Marvel y cuya carrera se desmoronó tras una sentencia por agresión, se enfrenta a un nuevo torbellino. Su intento de resurgir con Knuckle, una película de acción de bajo presupuesto, se ha visto empañado por un accidente en el set, una huelga del equipo y acusaciones de condiciones laborales peligrosas – un auténtico batacazo para sus ambiciones de volver a la primera línea.

La caída desde la ventana: un accidente que lo cambió todo
El incidente más reciente, ocurrido la semana pasada, involucró a Majors y a su coprotagonista, JC Kilcoyne, quienes cayeron por una ventana durante una escena. Aparentemente, la ventana, que no era de cristal templado y no encajaba correctamente en su marco, iba a ser reemplazada posteriormente para una toma con especialistas. Kilcoyne requirió puntos de sutura, mientras que Majors, milagrosamente, salió ileso. Pero este accidente no es un incidente aislado.
La gota que colmó el vaso fue la decisión del equipo de producción de convocar una huelga. Los trabajadores denuncian una serie de irregularidades: la ausencia de una lista de producción con los nombres de todo el personal, objetos de utilería cayendo sobre el equipo, incluyendo al médico de producción, y, lo más grave, la presencia de Chris Bailey como supervisor de efectos especiales, a pesar de haber sido declarado culpable de tenencia ilegal de material explosivo.
La película, que se describe como una mezcla de Pequeños Guerreros y Amanecer Rojo, ha atraído la atención por su bajo presupuesto y el intento de Majors de recuperar su carrera. Pero el ambiente laboral, según las quejas de los huelguistas, está lejos de ser seguro. La International Alliance of Theatrical Stage Employees (IATSE) está intentando mediar en la disputa, pero la situación se complica por la respuesta contundente del productor, Dallas Sonnier.
Sonnier, en declaraciones a Deadline, ha calificado a los huelguistas de “saboteadores” y ha culpado a las huelgas en la industria del entretenimiento por la situación actual, acusándolos de intentar perjudicar a los pocos proyectos que siguen adelante. Una declaración que, lejos de calmar la situación, ha exacerbado las tensiones en el set.
Mientras la filmación continúa a pesar de la huelga, con la intención de reemplazar al personal en huelga, la sombra de los accidentes y las denuncias de condiciones laborales peligrosas planea sobre Knuckle, poniendo en entredicho no solo el futuro del proyecto, sino también la capacidad de Majors para resurgir de las cenizas de su carrera. La pregunta que queda en el aire es si este nuevo capítulo será la redención que busca, o simplemente otro episodio en una historia plagada de controversia.