Robin williams y hagrid: la regla de rowling que truncó un sueño
La adaptación televisiva de Harry Potter, largamente esperada, ha desatado un torbellino de expectativas y revisiones nostálgicas. Pero, más allá del nuevo reparto y los debates sobre la fidelidad a los libros, emerge una anécdota que ilumina la rigidez de J.K. Rowling en la gestión de su universo mágico: el intento fallido de Robin Williams para interpretar a Hagrid. Un veto, aparentemente menor, que revela la obsesión por mantener una identidad británica en las primeras adaptaciones cinematográficas.

La norma británica que cerró la puerta a williams
La historia, ya conocida por los más fervientes seguidores de la saga, se remonta a principios de los años 2000. Chris Columbus, director de las dos primeras películas, recibió una instrucción directa de Rowling: el reparto debía ser exclusivamente británico. Una medida, según Hirshenson, directora de casting, para reflejar la esencia de la historia y el entorno en el que se desarrolla. Esta directriz, aunque no siempre aplicada al pie de la letra, impidió que Williams, interesado en el papel de Hagrid, y más tarde en el de Lupin, pudiera siquiera ser considerado.
Janet Hirshenson, en una entrevista concedida hace años, reveló el alcance de este interés. Williams, conocido por su versatilidad y capacidad de improvisación, se había puesto en contacto con Columbus con la firme intención de formar parte del proyecto. “Robin había llamado a Chris porque tenía muchas ganas de participar en la peli, pero teníamos una orden de que solo podíamos buscar a británicos”, declaró Hirshenson. Una oportunidad perdida que, según Columbus, habría enriquecido enormemente la saga.