Super mario galaxy: la película, un festín visual con tropiezos narrativos
La semana santa trae consigo una explosión de color y nostalgia con el estreno de Super Mario Galaxy: La película, una secuela que, a pesar de no alcanzar la brillantez de su predecesora, promete llenar las salas de Cine y los corazones de los más jóvenes.
Un éxito de taquilla que exige secuela
La primera entrega, Super Mario Bros: La película, pulverizó récords, acumulando más de 1.360 millones de dólares y consolidándose como la película animada más taquillera del año y la segunda más exitosa en la historia de la animación. Superar semejante hito era una tarea titánica, pero Illumination Entertainment se ha lanzado a la aventura con una propuesta que, si bien carece de la contundencia narrativa del original, apuesta por la variedad y la gratificación instantánea para el público infantil.
Super Mario Galaxy se presenta como un torbellino de referencias y cameos, una oda a la rica historia de Nintendo que, sin embargo, sacrifica cierta cohesión en el proceso. La trama, centrada en el secuestro de Estela, la madre adoptiva de los Lumas, sirve como pretexto para un viaje a través de la galaxia, donde Mario y Luigi se enfrentan a un Bowser reducido a proporciones ridículas y a una sucesión de desafíos que, en ocasiones, recuerdan más a un extenso montaje de sketches que a una aventura lineal.
La película se beneficia de una animación impecable, un despliegue visual que combina la fluidez del 3D con la nostalgia de los videojuegos de plataformas, incluyendo momentos pixelados y personajes en 2D. La banda sonora, ecléctica y vibrante, complementa a la perfección la estética colorida y juguetona del film.

Un mosaico de estilos y homenajes
Pero no todo es perfecto. El humor, elemento clave en las producciones de Illumination, no alcanza el mismo nivel que en la primera entrega, especialmente en lo que respecta a Bowser, cuyo carisma se ve reducido a un par de momentos puntuales. La estructura narrativa, fragmentada y a veces confusa, puede resultar abrumadora para los espectadores más pequeños, aunque la abundancia de huevos de Pascua y referencias a la franquicia compensa, en parte, esta carencia.
Las dos escenas postcréditos, sin embargo, aportan un valor añadido, insinuando la dirección que Illumination tomará para expandir aún más el universo de Super Mario. La primera alude a un personaje aún por revelar, mientras que la segunda presenta a una nueva incorporación que promete agitar las aguas del universo Nintendo.
Super Mario Galaxy: La película no es una obra maestra, pero sí una experiencia visualmente atractiva y repleta de momentos entrañables. Es una fábrica de merchandising, sí, pero también una celebración del legado de Nintendo, una muestra de que, a pesar de sus imperfecciones, la saga Super Mario aún tiene mucho que ofrecer. La película se alza con una nota 70, un resultado que, si bien no la convierte en una joya cinematográfica, garantiza su éxito entre el público más joven y los amantes de la nostalgia.
Con un presupuesto de 125 millones de dólares, y una recaudación estimada superior a los 200 millones a nivel mundial en su primer fin de semana, queda claro que la fórmula funciona. Pero Nintendo, y Illumination, deberían reflexionar sobre la necesidad de un guion más pulido para la siguiente entrega, evitando así que el potencial ilimitado de sus personajes se diluya en un espectáculo visual sin alma. La próxima vez, que la estrategia no se limite a reunir cameos, sino a construir una historia con peso propio.