El 'parry' en los souls-like: ¿una ventaja excesiva o un arte refinado?
Desde que FromSoftware redefinió el género de acción RPG con Demon's Souls en 2011, una mecánica se ha infiltrado prácticamente en cada título triple-A que intenta emular su fórmula: el contraataque, o 'parry'. Lo que comenzó como una herramienta de precisión se ha convertido, paradójicamente, en un elemento que amenaza con diluir la dificultad y la profundidad estratégica que definen a estos juegos.
La lógica del parry: un equilibrio frágil
La implementación del parry en juegos como Sekiro o Code Vein 2 responde a un principio lógico: ofrecer al jugador una variedad de respuestas al daño entrante. Defendiendo, ruedas o contraatacando. El problema, sin embargo, reside en la IA enemiga. Estos patrones de ataque, predecibles y memorizables, permiten que el parry se convierta en una herramienta más de automatización que de habilidad.
Y aquí reside la paradoja: cuanto más practicas, menor se vuelve el riesgo. El parry, que debería ser una maniobra arriesgada y recompensada, se transforma en una forma de extender el daño infligido. Para un jugador experimentado, esquivar golpes y ejecutar parries se convierte en una danza letal, permitiendo acabar con los jefes con una eficiencia casi inhumana. Los que dominan la técnica incluso pueden prescindir de armaduras pesadas, optando por la agilidad y el daño crítico.
Sekiro intentó abordar este problema introduciendo un segundo tipo de parry. Pero, ¿para qué cargar con un escudo si la verdadera recompensa radica en la ofensiva? La lógica es implacable: invierte en armas con mayor daño crítico y deja atrás la defensa pasiva. El riesgo inherente a una menor protección se diluye con la práctica, convirtiendo la dificultad inicial en una mera formalidad.
La verdad es que, una vez dominado el parry, la dificultad se desvanece, reduciendo la profundidad del juego a una repetición constante de contraataques y maximización del daño saliente. No es una crítica a los desarrolladores ni a los jugadores, sino a un agujero de diseño que parece persistir en un género tan prolífico como el de los souls-like. La filosofía de 'Let me solo her' de Elden Ring, luchando desnudo, es un testamento de esta eficiencia: la agilidad y la capacidad de anticipar los ataques superan la necesidad de una defensa robusta.

¿Hacia un parry más justo?
La pregunta crucial es cómo equilibrar el sistema. ¿Qué medida podría preservar la dificultad sin convertir el parry en un atajo hacia la victoria? No existe una respuesta universal, lo que obliga a cada juego a encontrar su propio camino. Hollow Knight, por ejemplo, ofrece un parry que simplemente evita el daño, sin otorgar ventajas adicionales. Un sistema de