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Adiós a Juan Tamariz, el ilusionista amigo de todos

Hoy ha fallecido Juan Tamariz, un maestro de magia y cartomagia internacionalmente reconocido. Con una larga carrera que comenzó muy joven, Tamariz se convirtió en un icono social de los últimos siglos, siempre rodeado de su popularidad y admiración.

Adiós a Juan Tamariz, el ilusionista amigo de todos

Adiós a Juan Tamariz, el ilusionista amigo de todos

A los 18 años, ingresó en la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI), a pesar de que la edad mínima era de 20 años. Su fama creció gracias a sus apariciones en programas de televisión de alta audiencia, donde presentaba sus juegos de magia con un estilo informal y lleno de humor.

Recuerdo con nostalgia esperar cada semana para ver nuevos juegos en programas como "Chantatachán", "Magia Potagia" y otros especiales. Parte de mi interés por la magia radica en su componente de ingeniería social, algo que siempre me ha intrigado y que es propio del ambiente de hackers y geeks. Un mago, especialmente los metalistas, pero también los que hacen juegos de cartas o desaparecer tigres, tiene mucho de hacker de la mente.

Algunas de las principales reglas de la magia son psicológicas, no tanto habilidades técnicas o de manipulación de objetos. El Gran Houdini era todo un experto en ingeniería social, además de en escapismo y grandes ilusiones. Un hacker puede usar la ingeniería social para hacerse pasar por otra persona, conseguir una contraseña o aparentar autoridad con éxito.

Juan Tamariz fue un personaje querido por todos, el tipo de persona que cae bien a todo el mundo y que siempre te sacaba una sonrisa. Pronto la red se llenará de homenajes y epitafios en medios como RTVE, elDiario, La Vanguardia y El País. Yo aprovecharé como suele hacerse en algunos funerales para contar una anécdota personal del gran personaje.

El caso es que tuve la ocasión de conocerle a principios de los años 2000, cuando invité a mi amigo y profesor de magia, Pablo, y a otros colegas y nuestras parejas a verle actuar en el Casino de Madrid. Fue un encuentro memorable, donde hizo muchos de sus juegos de cartas y algunos de mentalismo, a los que asistimos con entusiasmo y admiración.