Arabia saudí apuesta fuerte por el gaming: compra mobile legends por 5.100 millones de euros
ByteDance, matriz de TikTok, vende Moontoon, el estudio detrás del fenómeno Mobile Legends, al grupo saudí Savvy Games Group por una cifra estimada de 5.100 millones de euros. La operación, que se cierra tras un mes de negociaciones, consolida la creciente influencia de Arabia Saudí en el sector de los videojuegos.

Un movimiento estratégico para el reino
La venta representa una reorientación estratégica para ByteDance, que busca concentrarse en inteligencia artificial. Moontoon, creadora de Mobile Legends, ha demostrado ser una fuente de ingresos significativa, pero el gigante chino opta ahora por apostar por el desarrollo de chips propios y modelos de lenguaje avanzados.
Savvy Games Group, respaldado por el fondo soberano PIF de Arabia Saudí, no es nuevo en el mundo de los videojuegos. Ya ha adquirido Scopely, accediendo al negocio de Niantic, y ha invertido más de 33.000 millones de euros en el sector. El objetivo: posicionar al reino como un actor clave en la industria, y Mobile Legends, con 3,6 millones de espectadores durante el Mundial M7, es su principal baza.
El CEO de Moontoon, Zhang Yunfan, asegura que la estructura del estudio se mantendrá intacta. Brian Ward, de Savvy Games Group, ha destacado que la adquisición reforzará la presencia saudí en móvil, talento, expansión internacional y esports. El Mundial M7, por ejemplo, sumó más de 47 millones de horas de reproducción durante la Esports World Cup de 2025, evidenciando el alcance global de Mobile Legends.
La adquisición de Moontoon no es una aberración. Forma parte de una estrategia más amplia de inversión en el sector, que incluye la búsqueda de talentos, la expansión a nuevos mercados y el fortalecimiento de la presencia en esports. Un sector que, a pesar de las fluctuaciones, sigue demostrando una capacidad de crecimiento latente.
La apuesta de Arabia Saudí por el gaming es más que una simple inversión económica. Es una estrategia de proyección de imagen, un intento de diversificar su economía y de consolidar su posición como potencia tecnológica. Y con 5.100 millones de euros en juego, no es un experimento, es una declaración de intenciones.