Artemisa ii despega: la humanidad mira a la luna tras más de cinco décadas
La NASA ha dado hoy un paso trascendental en la exploración espacial, lanzando la misión Artemisa II hacia la Luna. El despegue, ocurrido a las 00:35:12 hora local del 2 de abril de 2026, marca el regreso de una misión tripulada al satélite natural más de cincuenta y tres años después del último intento, la misión Apolo 17 en 1972. El evento, que se desarrolló con una notable fluidez, ha despertado una expectación global que pocos creían posible.

Un viaje de ida y vuelta, pero sin aterrizaje lunar
A diferencia de su predecesora, Artemisa II no tiene como objetivo un alunizaje. La nave Orión, bautizada como Integrity, emprenderá una trayectoria de retorno libre, similar a la utilizada en el desafortunado Apolo 13, pero esta vez por elección deliberada. Este diseño permite que, incluso en caso de fallo del módulo de servicio europeo (ESM), la gravedad terrestre asegure un retorno seguro en aproximadamente diez días.
A bordo de Integrity viajan cuatro astronautas: Reid Wiseman, comandante, un veterano de la NASA con 27 años de servicio y dos vuelos previos a la Estación Espacial Internacional; Victor Glover, piloto, el primer astronauta de color en viajar al espacio; Christina Koch, especialista de misión y la mujer que más tiempo ha pasado en el espacio; y Jeremy Hansen, piloto de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), que realizará su primer viaje espacial.
La presencia de Hansen, a pesar de que el módulo de servicio es un componente clave de la Agencia Espacial Europea (ESA), plantea interrogantes sobre la futura colaboración en misiones lunares. La cancelación de la estación Lunar Gateway, inicialmente prevista como punto de encuentro orbital, obliga a reevaluar los roles y responsabilidades de cada agencia. El ESM, fabricado por Airbus, proporciona soporte vital, electricidad y propulsión para la Orión.
Este lanzamiento representa el vigésimo sexto estadounidense en viajar al espacio, y el primer astronauta de color en hacerlo. Koch se convierte en la vigésima séptima mujer en lograrlo, y Hansen, la primera persona no estadounidense en completar esta hazaña. Se trata, además, de la séptima misión tripulada de la NASA desde los programas Mercury y Gemini, abriendo un nuevo capítulo en la historia de la exploración espacial. Se estima que el 75% de la población mundial no recuerda el programa Apolo, lo que subraya la magnitud de este nuevo esfuerzo.
La misión Artemis II es un hito que trasciende la ciencia. Representa una apuesta por la cooperación internacional y un recordatorio de la capacidad humana para superar desafíos aparentemente insuperables. Pero, más allá de la tecnología y los logros científicos, esta misión plantea una pregunta fundamental: ¿será este un punto de inflexión que impulse una nueva era de exploración y colonización espacial, o un costoso ejercicio de prestigio?