Artemisa ii: la nasa al filo del lanzamiento lunar, un 80% de esperanza
La cuenta atrás para el regreso de la humanidad a la Luna se define por horas. Desde la base Kennedy, la NASA ha confirmado que la misión Artemisa II avanza sin contratiempos significativos, aunque la meteorología sigue siendo un factor determinante en el éxito del lanzamiento programado para este jueves.

El sls y orión, listos para el despegue
Anoche, la agencia espacial estadounidense ofreció una rueda de prensa donde detalló el estado actual de los sistemas. Sorprendentemente, el equipo ha superado algunas de las complicaciones que surgieron en las pruebas de carga de propelentes previas, lo que sugiere una mayor eficiencia y preparación. El núcleo central del cohete SLS y la cápsula Orión se encuentran operativos, tal y como estaba previsto, mientras que la segunda etapa del SLS, tras una breve fase de encendido de prueba, ha sido apagada de forma controlada.
Pero hay un detalle que preocupa a los ingenieros: la ventana de lanzamiento se estrecha. Aunque la previsión meteorológica se mantiene favorable en un 80%, se espera que este porcentaje disminuya hasta el 70% en los días siguientes. La incertidumbre atmosférica, como siempre, es la variable más difícil de controlar.
Mientras tanto, los consumibles están siendo integrados en la cápsula Orión y los trajes espaciales de la tripulación están siendo sometidos a una última batería de pruebas antes de ser entregados a los astronautas mañana. La tripulación, a la que se despertará a las 9:45 (hora peninsular española), se prepara para una jornada intensa de comprobaciones finales y carga de propelentes. La NASA, ante el buen comportamiento de los sistemas, baraja adelantar la carga si la meteorología lo permite, una señal de la confianza que reina en el centro de control.
La cifra habla por sí sola: el lanzamiento está programado para las 00:24 del jueves, hora peninsular española, y toda la infraestructura está lista para cumplir con el cronograma. La misión Artemisa II representa no solo un hito tecnológico, sino también una promesa de futuro para la exploración espacial, y la tensión en la base Kennedy es palpable mientras se espera el momento de la verdad.