Cnmc: adiós a los sms fraudulentos con un nuevo registro obligatorio
La pesadilla de recibir SMS sospechosos de bancos y aseguradoras podría tener fin. La Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC) ha anunciado una medida pionera en España que busca erradicar la suplantación de identidad a través de mensajes de texto, una práctica que, lamentablemente, se ha vuelto tristemente común.

Un registro obligatorio para las empresas
A partir del 6 de junio de 2026, las empresas que envíen SMS o RCS a sus clientes en España deberán inscribirse en un nuevo Registro de alias gestionado por la CNMC. No se trata de una simple formalidad; el incumplimiento acarreará fuertes sanciones económicas. La idea es sencilla, pero efectiva: vincular cada alias (el código alfanumérico que identifica al remitente) a una empresa legítima, dificultando así la labor de los estafadores.
El problema, como bien saben los usuarios, radica en el smishing, la técnica de ingeniería social que emplean los ciberdelincuentes para hacerse pasar por entidades conocidas y engañar a la gente para que revele información sensible. La CNMC, en su informe publicado en el BOE del 12 de febrero, busca precisamente combatir esta lacra, garantizando la identificación de la numeración utilizada para la atención al cliente.
Este nuevo sistema no solo afecta a las grandes multinacionales, sino a cualquier empresa que se comunique con sus clientes a través de SMS o RCS. Deberán justificar la vinculación del alias con su marca, denominación social o dominio, demostrando que cumplen con la normativa vigente. La CNMC ya ha anunciado que comenzará a bloquear los mensajes de aquellos proveedores que no cumplan con estas exigencias.
¿Cómo funcionará en la práctica? Será más fácil reconocer el origen de un SMS sin necesidad de buscar información en Internet o guardarlo en la agenda del teléfono. La iniciativa, que complementa las medidas ya existentes para combatir las llamadas fraudulentas, representa un movimiento ambicioso en la lucha contra los ciberdelincuentes. La colaboración entre operadores y el organismo regulador será clave para que el registro funcione como una herramienta de confianza, un escudo protector contra la creciente ola de fraudes.
Pero hay un detalle crucial que se escapa a la atención general: esta medida no es una solución mágica. La vigilancia y la cautela por parte del usuario siguen siendo fundamentales. Ante la duda, contactar directamente con la empresa a través de los canales oficiales es la mejor defensa. La tecnología avanza, pero la astucia de los estafadores también, y la batalla contra el fraude digital es una carrera constante.
La CNMC ha dado un paso importante, pero la responsabilidad final recae en cada uno de nosotros.