El cross-play ya no es una opción, es un requisito en el negocio de los videojuegos
En 2017, Microsoft revolucionó el mundo de los videojuegos al lanzar Better Together para Minecraft, una herramienta que permitió la interconexión entre usuarios de Xbox One, móviles y Windows 10.

La resistencia de sony no pudo detener la marcha del cross-play.
A medida que la tendencia fue ganando peso, incluso la gigante Sony tuvo que ceder ante la presión de la comunidad y la lógica del negocio. En septiembre de 2018, abrió una beta de juego cruzado para PlayStation 4, permitiendo a los jugadores conectarse con usuarios de Xbox One, Nintendo Switch, PC, móviles y Mac.
La aceptación del cross-play no se detuvo ahí. Epic Games, desarrolladora de Fortnite, comprendió que la conectividad entre plataformas era clave para el éxito de su juego y de la industria en general.
Una década después, el cross-play ya no es una opción, es un requisito en el negocio de los videojuegos.En 2023, la conexión entre Steam, Xbox, Switch, PlayStation y Epic no solo es una característica, sino que en muchos casos es un requisito que los jugadores tienen en cuenta al momento de elegir un título multijugador.
El cross-play forma parte de una tendencia más amplia que busca convertir las consolas en ecosistemas, una visión en la que la nube y el juego cruzado siguen ganando fuerza.