El factor autobús: cuando la civilización depende de pocos
El factor autobús es un término informático que mide la fragilidad humana de un sistema técnico. En otras palabras, cuántas personas clave podrían desaparecer antes de que todo se venga abajo. Y sorprende cómo, en muchos casos, solo bastaría con que desaparecieran una o dos personas para dejar importantes parte del proyecto en una situación comprometida.

La tecnología antigua sigue viva
La NASA, bancos, administraciones y aerolíneas siguen dependiendo de tecnología de antaño que funciona demasiado bien como para arriesgarse a cambiarla. COBOL sigue siendo el clásico en banca, mientras que Fortran sigue vivo en la ciencia y la ingeniería.
En la NASA, por ejemplo, han llamado a veces a ingenieros jubilados para explicarles a los jóvenes cómo desarrollaron cierto software o componente hardware antiguo de alguna sonda espacial.
El factor autobús no siempre es el código, sino la documentación incompleta, configuraciones raras, scripts que nadie entiende, contraseñas heredadas y carpetas con títulos peliagudos. Un conocimiento transmitido de generación en generación, pero poco formalmente.
La clave es identificar los puntos críticos y asegurarse de que alguien, al menos, lo entienda y pueda explicarlo a los demás si surge un problema.