El secreto olvidado de star fox: marionetas, un director y un legado desvanecido
El universo de Nintendo se sumerge de nuevo en el pasado con la película de Super Mario Galaxy, pero la IP Star Fox se mantiene en una especie de limbo creativo. Un detalle oculto, revelado por un director de arte, desvela la verdadera razón de su ausencia: una historia de marionetas y un director inesperado.
Un homenaje olvidado, construido con manos
La pasión de Shigeru Miyamoto por los guiñoles, evidente en la carátula y los carteles promocionales del reciente juego Star Fox, no surgió de la nada. La inspiración, sorprendentemente, reside en una serie de Thunderbirds de los años 70, una referencia que el creador de Nintendo quiso honrar.
Pero la ejecución de este homenaje tuvo un giro inesperado. Nintendo encargó a una empresa no identificada la creación de dos conjuntos de marionetas detalladísimas, recreando a Fox McCloud, Falco Lombardi, Peppy Hare y Slippy Toad. Uno de estos sets, destinado a ser utilizado en un comercial de televisión en Japón, fue el que contenía las partes móviles.

La desaparición misteriosa de los guiñoles
Sin embargo, poco después del lanzamiento del videojuego original en 1993, los guiñoles desaparecieron sin dejar rastro. Un enigma que ha intrigado a los fans durante décadas. La razón, ahora desvelada por el director de arte de Rain Games, ri-Warui, Takashi Yamazaki, es inquietante.

Takashi yamazaki: el arquitecto oculto de la desaparición
Yamazaki, reconocido por su trabajo en Godzilla Minus One, había trabajado para Shirogumi Inc., una productora de animación y efectos visuales japonesa responsable del anuncio filmado con las marionetas de Star Fox. Shirogumi fue la encargada de custodiar los dos sets de marionetas, los usados en las promociones y la carátula, así como el set empleado para el anuncio de TV.
Desafortunadamente, debido a su composición orgánica – látex natural, pelaje y plumas reales – los materiales comenzaron a degradarse irreversiblemente con el tiempo. La humedad, las bacterias y la oxidación erosionaron los guiñoles, convirtiéndolos en una masa descompuesta. Aunque Nintendo y Shirogumi no fueron culpables de la degradación, la naturaleza inherente de los materiales los condenó desde el principio.
Un legado incompleto
Solo se conservó el set de marionetas utilizado en el anuncio de televisión. Existen indicios de que el set de la carátula podría haber sobrevivido, según el ex desarrollador de Argonaut, Dylan Cuthbert, quien afirma haberlos visto en un almacén de Nintendo hace 15 años, pero lo más probable es que el resto de los guiñoles se hayan reducido a una mera reliquia de su pasado. Un triste final para un proyecto que, por un mero capricho de la conservación, nunca volvió a tomar vida.
La lección de star fox: la fragilidad de la nostalgia
El caso de Star Fox sirve como un recordatorio de que incluso las creaciones más vibrantes y emblemáticas pueden ser víctimas del tiempo. Un ejemplo comparable lo encontramos en la primera trilogía de Star Wars, donde los icónicos guiñoles de Jabba el Hutt se redujeron a sus ojos, el único vestigio de un imperio galáctico. Es un testimonio de que, a veces, los recuerdos más preciados son también los más efímeros.