Obras en la a5: movistar se derrumba, miles sin conexión

La pesadilla para los abonados de Movistar en la Comunidad de Madrid persiste. Las obras de la A5, a cargo de Ferrovial, han vuelto a causar estragos, dejando a miles de usuarios sin servicio de fibra óptica ni televisión desde la medianoche de ayer. Un fallo recurrente que pone de manifiesto la fragilidad de la infraestructura y la aparente incapacidad para coordinar las intervenciones.

La repetición de un error: un cable cortado, un cliente frustrado

La repetición de un error: un cable cortado, un cliente frustrado

No es la primera vez que este tipo de incidencias perturban la vida digital de los madrileños. Ya se registraron incidentes similares en julio, agosto y septiembre del año pasado, demostrando una preocupante falta de previsión en la ejecución de las obras. La compañía azul, como se conoce a Movistar, se vio obligada en esas ocasiones a movilizar a sus técnicos para reparar el daño, un proceso que, según ADSLZone, suele extenderse entre 5 y 8 horas en condiciones óptimas. La localización del corte, mediante un reflectómetro óptico (OTDR), es solo el primer paso. A esto se suma el delicado proceso de empalme por fusión, que requiere alinear y soldar los finos hilos de fibra a temperaturas cercanas a los 1.800 °C, seguido de una rigurosa certificación para asegurar la mínima pérdida de señal.

La conexión, un lujo inalcanzable. La ausencia de servicio no solo impide la navegación por Internet, sino que también afecta a la visualización de contenidos a través de Movistar Plus+, que depende de la fibra óptica para la transmisión de la señal. La falta de transparencia de la operadora agrava aún más la situación. Mientras que en incidentes anteriores se comunicaba activamente la avería a través de las redes sociales, en esta ocasión el silencio es notable. La frustración de los usuarios, como se evidencia en las redes sociales, es palpable. Un usuario de X, identificado como JM @isengard1970, se quejaba de estar “totalmente incomunicados” debido a las obras, exigiendo una “solución urgente”.

Pero lo que realmente sorprende es la ausencia de la medida paliativa que se implementó en ocasiones anteriores: la activación de datos ilimitados para los clientes afectados. Una concesión que, en este caso, no se ha materializado, dejando a los usuarios en una situación de vulnerabilidad y sin alternativas para mantenerse conectados.

La pregunta que surge, y que las autoridades competentes deberían plantearse con urgencia, es: ¿hasta cuándo se tolerará esta situación? ¿Se están tomando las medidas necesarias para evitar que este tipo de incidentes se repitan? La respuesta, por ahora, sigue siendo esquiva. La conexión a internet, en el siglo XXI, no es un lujo, es una necesidad. Y la falta de ella, como bien saben los miles de usuarios afectados, tiene un coste que va más allá del precio de una factura.