Oscal: un proyector que desafía al mercado saturado
El mercado de proyectores caseros se ha convertido en un hervidero de clones chinos, una batalla por el precio que a menudo sacrifica la calidad. Pero OSCAL, una marca que hasta ahora pasaba desapercibida, está jugando una carta diferente: ofrecer una gama completa con una lógica clara y un nivel de equipamiento sorprendente.

Más allá del ‘otro proyector’
OSCAL no apuesta por un lanzamiento salvaje, sino por una estrategia gradual. Desde el PV800, el modelo de entrada, hasta el PV1000 Max, la marca ha construido una jerarquía que facilita la elección, evitando la confusión que a menudo genera el exceso de especificaciones. En lugar de lanzar un modelo aleatorio y esperar lo mejor, OSCAL ha definido un recorrido lógico, ofreciendo opciones para distintos presupuestos y necesidades.
Lo que realmente destaca es la combinación de características que se encuentran, normalmente, en proyectores de gama superior o en marcas más establecidas. Full HD nativo, WiFi 6, Google TV, Dolby Audio… Todo esto se ofrece en modelos que, inicialmente, parecían ser meros 'productos llenando catálogo'. Pero la realidad es que OSCAL parece haber priorizado la funcionalidad y la experiencia del usuario, más allá de la simple especificación técnica.
El PV800, el modelo base, es un punto de partida sólido. Con Full HD 1080p, Android 11 y una autonomía que lo hace ideal para sesiones de cine en casa, ofrece una base razonable a un precio competitivo. No es un proyector para exhibiciones, pero sí para disfrutar de tus contenidos favoritos con una calidad decente.
El PV800 Pro eleva significativamente el listón, incorporando 1400 ANSI lúmenes, un contraste de 4000:1 y una fuente LED con hasta 50.000 horas de vida. El aumento del brillo es clave para garantizar una imagen visible incluso en habitaciones con algo de luz ambiental. Además, la inclusión de Android 11 y un altavoz de 8 W lo convierten en un dispositivo más completo y versátil.
Finalmente, los modelos PV1000 y PV1000 Max cierran la gama, ofreciendo características adicionales como Dolby Audio, AirPlay 2, VIDAA OS y, en el caso del Max, incluso la capacidad de proyectar en 4K. OSCAL ha demostrado su intención de competir en un segmento más exigente, ofreciendo un proyector que se acerca a la calidad de modelos más caros. El PV1000 Max, en particular, se presenta como la apuesta definitiva de la marca, con un sistema de enfoque automático y corrección trapezoidal, elementos que facilitan la configuración y garantizan una imagen correcta.
En definitiva, OSCAL no ha creado cuatro proyectores al azar. Ha trazado una estrategia clara, ofreciendo una gama con una lógica interna y un nivel de equipamiento que sorprende. Si bien el tiempo dirá cómo rinden estos proyectores en un entorno real, la primera impresión es muy positiva. Un competidor que merece la atención del mercado.