Sánchez, musk y la amenaza digital: un grito por la infancia
El Presidente Pedro Sánchez ha lanzado una bomba contra los ‘tecnooligarcas’ con una carta abierta en el Financial Times, donde denuncia la creciente influencia de figuras como Elon Musk y la necesidad urgente de proteger a los menores de los peligros de las redes sociales.

Un llamado a la acción contra la ‘industria del daño’
Sánchez argumenta que el debate sobre las redes sociales debe ir más allá de las comparaciones con las fábricas del siglo XIX, señalando un alarmante aumento en los casos de depresión y exposición a contenido inapropiado entre los adolescentes. La cifra de casi dos de cada cinco jóvenes pasados un tiempo excesivo en plataformas como X, con la consiguiente proliferación de desnudos falsos –más de tres millones en solo 11 días tras el lanzamiento de Grok–, es un dato que no puede ser ignorado.
El político recuerda que las instituciones mundiales han intentado regular estos espacios digitales, pero con resultados insuficientes, denunciando la falta de cumplimiento de las leyes y la impunidad en la persecución de delitos. La metáfora del ‘lejano oeste’ es clara: un entorno caótico donde las reglas son arbitrarias y la seguridad está comprometida.
La respuesta de Sánchez llega tras la polémica generada por una publicación de Musk sobre datos de condenas por violación en Cataluña, que el gobierno español consideró una injerencia en los asuntos internos del país. La postura del gobierno ha sido consistente: las plataformas sociales deben mantener la neutralidad y no convertirse en herramientas para la difusión de discursos de odio o la polarización política.
El ejecutivo español ya había anunciado en febrero la prohibición del uso de redes sociales para menores de 16 años, una medida que cuenta con el respaldo del 70% de los adultos en el Reino Unido y las principales naciones de la Unión Europea. Sin embargo, la firme declaración de Sánchez subraya la gravedad de la situación y la necesidad de una acción contundente. No podemos permitirnos seguir fallando en la protección de nuestros niños.
Este nuevo enfrentamiento entre el gobierno y Musk, que se suma a otras controversias previas, pone de manifiesto la creciente preocupación por el impacto de la tecnología en la infancia. La apuesta por la regulación, lejos de ser una limitación, se presenta como una cuestión de dignidad y seguridad, un imperativo moral que exige una respuesta firme y decidida. La línea debe ser trazada, y la infancia debe ser la prioridad.