Semana santa en el aeropuerto: colas kilométricas y huelga de personal
Si tenía previsto un vuelo para esta Semana Santa, prepárese para lo peor. Lo que prometía ser el inicio de unas merecidas vacaciones se ha convertido en una pesadilla logística en los aeropuertos españoles y de toda la Unión Europea, debido a una combinación explosiva de nuevas tecnologías, conflictos laborales y un volumen de pasajeros que supera con creces la capacidad de respuesta.
El ees: la tecnología que complica los viajes
Bruselas, en su afán por reforzar la seguridad fronteriza, ha implementado el Sistema Europeo de Entradas y Salidas (EES), un sistema biométrico que sustituye al tradicional sellado de pasaportes. El problema no radica en la intención – reforzar la seguridad es una meta loable – sino en la ejecución. El registro de huellas dactilares y datos faciales requiere, inevitablemente, más tiempo por pasajero. Y esa demora, multiplicada por miles de viajeros, se traduce en colas que superan las dos horas en muchos aeropuertos.
Las autoridades admiten que la implementación ha sido problemática, con una fase de despliegue que finaliza el 9 de abril y la obligación de registrar al 100% de los ciudadanos extracomunitarios a partir de mañana, 31 de marzo. Pero, como suele ocurrir, la teoría y la práctica distan mucho. El embudo que se crea en los controles policiales y los pasillos de las terminales afecta a todos los vuelos, no solo a los pasajeros de fuera de la UE.

Huelga de groundforce: el golpe de gracia
Pero la pesadilla no termina ahí. A la saturación provocada por el EES se suma una huelga indefinida convocada por los trabajadores de tierra de la empresa Groundforce. Estos operarios, esenciales para la asistencia a las aeronaves, el transporte de pasajeros y, crucialmente, la facturación y carga y descarga de equipajes, han paralizado sus servicios en 12 aeropuertos españoles.
Las tres franjas horarias más críticas para los viajeros son: la madrugada y la primera hora (05:00 - 07:00), el bloque central del día (11:00 - 17:00), y el cierre de jornada (22:00 - 00:00). Intentar viajar en estos horarios es arriesgarse a perder el vuelo, o, en el mejor de los casos, a sufrir retrasos considerables.
Llegar al aeropuerto con las tradicionales dos horas de antelación ya no es suficiente. La recomendación oficial es, ahora mismo, llegar con al menos tres horas de margen, aunque incluso eso no garantiza evitar las colas. La situación es tan grave que las aerolíneas están aconsejando a sus pasajeros que consulten el estado de su vuelo de forma constante y que estén preparados para cambios de horario o incluso cancelaciones.
La cifra habla por sí sola: más de dos horas de espera en los controles de pasaportes, una huelga que afecta a 12 aeropuertos, y un sistema biométrico que, en su puesta en marcha, está generando más problemas que soluciones. Esta Semana Santa, viajar en avión se ha convertido en una verdadera prueba de paciencia, y la experiencia vacacional empieza mucho antes de despegar.