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Silbö se despide: la cnmc da luz verde al cierre de su fibra y móvil

El ambicioso proyecto de Silbö Telecom llega a su fin. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha autorizado la desconexión de la fibra óptica y las líneas móviles de la operadora, un golpe definitivo para una compañía que aspiraba a revolucionar el mercado de las telecomunicaciones con una propuesta intermedia entre las grandes y las opciones low cost.

Un plan que naufragó tras una inversión millonaria

Silbö, fundada en 2024 con ejecutivos de peso del sector, incluyendo a un ex-CEO de Finetwork, se presentó como una alternativa que buscaba ofrecer un buen servicio a un precio competitivo. La inversión inicial fue considerable, evidenciada por un patrocinio de 1,6 millones de euros a la Selección Española de fútbol, una apuesta arriesgada que, en retrospectiva, no logró el retorno esperado. La rescisión del contrato con la RFEF en 2025, apenas un año después, fue la primera señal evidente de las dificultades financieras que comenzaron a asolar la compañía.

La estrategia de Silbö, que había evitado la saturación de tarifas agresivas, se vio comprometida por una crisis de liquidez que, según fuentes internas, la llevó a tomar medidas desesperadas como la eliminación de sus tarifas existentes y el lanzamiento de una oferta móvil anual de 79 euros, un precio prácticamente imbatible que, sin embargo, no fue suficiente para revertir la situación.

Operadoras exigen el fin del servicio: la cnmc cede

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Las tensiones con otras operadoras, que proveían la infraestructura de Silbö, llegaron a su punto álgido cuando Aire Networks y Suma solicitaron a la CNMC la autorización para desconectar a los clientes de la compañía. La CNMC, tras analizar la situación, ha fallado a favor de estas operadoras, dando luz verde a la desconexión de la fibra óptica el próximo 4 de mayo de 2026. La fecha para la desconexión de las líneas móviles aún no ha sido comunicada oficialmente, pero se espera que siga un calendario similar.

La situación actual es tan volátil que, irónicamente, Silbö todavía ofrece en su página web la contratación de su tarifa móvil anual, un último vestigio de la esperanza en un proyecto que se desvanece.

Los clientes de Silbö, que no estaban preparados para este abrupto final, deberán buscar alternativas en el mercado, lo que añade presión a un sector de las telecomunicaciones ya de por sí competitivo. La decisión de la CNMC, aunque pragmática, deja en evidencia la fragilidad de los modelos de negocio que no logran encontrar un equilibrio entre precio, calidad y sostenibilidad.

La CNMC, como es preceptivo, ha proporcionado a Silbö el plazo reglamentario para informar a sus clientes, quienes deberían recibir la notificación a comienzos de abril. La pregunta que queda en el aire es si, en un mercado tan dinámico como el de las telecomunicaciones, un error de cálculo puede ser tan fatal como el que ha sufrido Silbö.

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