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Smart tv: la guerra silenciosa por el control de tu salón

La televisión, tal como la conocíamos, está muriendo. Pero no por la simple competencia de las plataformas de streaming, sino por una batalla mucho más insidiosa: el control de lo que ves, cuándo lo ves y cómo lo ves.

El nuevo poder en el sofá

El nuevo poder en el sofá

Durante años, Netflix, Disney+ y Prime Video fueron presentados como los disruptores, los que llevaban la lucha al streaming. La realidad es que han abierto la caja de Pandora. Ahora, las Smart TV, los dispositivos de streaming y hasta los asistentes de voz se han convertido en las nuevas arquitectas de tu experiencia televisiva. Y eso, francamente, debería preocuparnos.

Las asociaciones de broadcasters europeas han levantado la voz. Exigen una regulación más estricta a estos gigantes tecnológicos, un control que se extiende desde los sistemas operativos de las Smart TV hasta la forma en que los algoritmos te recomiendan contenido. No se trata de una simple disputa técnica; es una cuestión de poder, de visibilidad y, en última instancia, de la libertad de elección del espectador.

El dato clave: Android TV ha crecido un 16% entre 2019 y 2024, Fire TV un 12% y Tizen se mantiene estable, mientras que la cuota de mercado de las plataformas tradicionales se estanca. Esto, señores, es la señal de alerta.

Las grandes tecnológicas –Google, Amazon, Samsung, LG, Apple– se han posicionado como los nuevos ‘porteros’ del salón. Ya no basta con una app en la tele. Lo crucial es cómo se posiciona esa app, si se oculta en un menú, si el sistema favorece unos servicios sobre otros, o si te empuja sin piedad hacia su propio ecosistema. Un factor que, a menudo, pasa desapercibido pero que otorga un poder inmenso.

Alexa, Siri, Gemini. los asistentes de voz también entran en juego. Cada vez influyen más en cómo buscas, en las recomendaciones que recibes y en la app que terminas abriendo sin siquiera pensarlo. Es un control sutil, pero omnipresente.

La Unión Europea está considerando la Digital Markets Act, una ley diseñada para frenar a las plataformas digitales con excesivo poder. Lo que buscan es evitar que estas compañías jueguen con ventaja en su propio terreno, que no favorezcan de forma descarada sus propios servicios ni escondan a la competencia.

Lo que, en definitiva, es una demanda de transparencia y equidad. No se trata de cerrar ninguna app, sino de garantizar que la experiencia de usuario no sea un terreno inclinado, que no seamos simplemente espectadores pasivos en un espectáculo orquestado por algoritmos.

Y aquí radica la verdad: Cuando te compras una tele, no solo estás adquiriendo un panel, brillo y pulgadas. Estás comprando un sistema que decide, en gran medida, lo que ves. Un sistema que, a menudo, te olvidas que existe.