Steam machine: la crisis ram destrozando los ambiciosos planes de valve
La promesa de un PC consolizado por Valve, un Steam Machine asequible, se ha desmoronado ante la implacable realidad de la escasez de memoria RAM. El precio, que inicialmente se situaba en torno a los 300 euros menos, ahora supera los mil euros, reflejo de una situación crítica en el sector tecnológico que, según Valve, empeora sin tregua.

Un futuro nublado: la crisis de la ram y la visión de valve
La compañía, en una reciente entrevista con Bloomberg, ha admitido que la crisis global de RAM “sigue empeorando” y que no hay perspectivas de estabilización a corto plazo. Yaza Aldehayyat, responsable de hardware, señala un retraso de entre 3 y 6 meses entre la oferta de los fabricantes y el precio final que ve el consumidor. El principal detonante: la voraz demanda de inteligencia artificial, que está drenando la memoria disponible a un ritmo alarmante, dejando a la industria de consumo, incluyendo los videojuegos, sin acceso a suministros suficientes.
Los gigantes de la memoria –Micron, Samsung y SK Hynix– destinan una fracción ínfima de su producción a consolas y PCs, lo que alimenta la inflación. Valve ya visualiza Steam Machine 2, apostando por una estrategia de compra “mes a mes”, sin contratos fijos con los fabricantes, una medida desesperada ante la inminente subida de precios, que se prolongará hasta bien entrado 2027, sin alivio real hasta 2028. Incluso compañías como Lenovo pronostican una recuperación completa solo en 2030.
La producción de las Steam Machine se ve severamente limitada por la capacidad de memoria, lo que ha generado largas listas de espera para los usuarios que desean adquirir el dispositivo. A pesar de esta restricción, las ventas son sorprendentemente sólidas: estimaciones de Boiling Steam apuntan a entre 12.000 y 15.000 unidades vendidas por semana. Valve ha logrado, de hecho, agotar todas las unidades reservadas para su lista de espera, un logro significativo considerando sus ambiciosos objetivos iniciales.
Pierre-Loup Griffais, ingeniero de Valve, revela una estrategia radical: “Ya no negociamos contratos fijos de suministro, sino que compramos lo que se puede, mes a mes”. Esto implica que, a pesar del éxito inicial, la compañía se enfrenta a un futuro incierto. La compatibilidad actual se limita a gráficas AMD, con NVIDIA en el horizonte.
Valve considera Steam Machine un producto de nicho, una desviación de su plan original de competir directamente con Sony y Microsoft. El objetivo, desde el inicio, fue expandir SteamOS y reducir la dependencia del PC respecto a Windows. Pero la crisis de la RAM ha complicado ese proyecto, ralentizando la producción y poniendo en tela de juicio la viabilidad a largo plazo de la iniciativa. De momento, la empresa se centra en la Steam Deck 2, un dispositivo que aún está a varios años de su lanzamiento.