Videojuegos al borde del abismo: romero advierte de crisis peor que en los 80
La industria del videojuego, un gigante que parecía imbatible, se tambalea. Despidos masivos, saturación del mercado y la irrupción de la inteligencia artificial han creado una tormenta perfecta que, según figuras legendarias como John Romero, co-creador de DOOM, supera incluso la debacle de 1983 en Estados Unidos. La radiografía de un sector en cuidados intensivos, contada por quienes lo vivieron desde dentro.
La sombra del 'crash' se alarga
Brenda Romero, compañera de John y también veterana de la industria, no se anda con rodeos: “Esto es definitivamente peor que el crash de los 80. Prácticamente todo el mundo está afectado, ya sea directa o indirectamente”. Aquel episodio, marcado por una avalancha de consolas y juegos de baja calidad, llevó a la quiebra a numerosas empresas y a una desconfianza generalizada por parte de los consumidores. La referencia no es casual; la situación actual presenta ecos alarmantes de aquella época, aunque con nuevas complejidades.
La proliferación de juegos como servicio, un modelo que exige una inversión constante y un compromiso a largo plazo, ha demostrado ser una losa para muchas compañías. A esto se suma la promesa, y a la vez amenaza, de la IA generativa, una tecnología que, si bien ofrece posibilidades ilimitadas, genera incertidumbre sobre el futuro del trabajo creativo en el sector. La presión para adoptar estas herramientas es palpable, pero la resistencia de equipos y jugadores es igualmente fuerte.

Romero games, en primera línea
John Romero, cuyo nombre es sinónimo de innovación en el género de los shooters, ha visto cómo su propio estudio, Romero Games, se enfrenta a esta crisis de frente. Tras una reducción drástica de su plantilla, resultado de la cancelación de proyectos por parte de Microsoft, el equipo se ha reducido a tan solo nueve desarrolladores. “El tamaño del juego está dictado por el tamaño del equipo y la cantidad de tiempo disponible”, explica Romero, reconociendo las limitaciones impuestas por la situación.
El proyecto en el que trabajaban, un título cooperativo con un ambicioso alcance, quedó a medio camino cuando Microsoft cortó la financiación. Brenda Romero subraya la magnitud de la tarea pendiente: “Ese modo cooperativo implica que es un juego caro. Estábamos justo antes de la alfa, así que hay mucho por hacer”. A pesar de las dificultades, el optimismo persiste. “Nos han pasado cosas bastante malas, y justo después nos ha pasado algo increíblemente bueno”, afirma John, dejando entrever la esperanza de un futuro mejor para el juego.
La reciente decisión de Electronic Arts de despedir a un número significativo de empleados, incluso después del éxito comercial de Battlefield 6, es otro síntoma de la inestabilidad que atraviesa el sector. “No entiendo a qué se debe esto”, se lamenta Brenda, reflejando la frustración y la incertidumbre que se respiran entre los profesionales.
La industria del videojuego se encuentra en una encrucijada. La innovación tecnológica y la pasión de los desarrolladores se ven amenazadas por un modelo de negocio insostenible y una creciente presión por la rentabilidad a corto plazo. El futuro, aunque incierto, aún no está escrito. El legado de figuras como John y Brenda Romero, y su capacidad para reinventarse, podrían ser la clave para superar esta tormenta y rescatar a la industria de las profundidades.