Vodafone: ¿por qué el 5g+ se resiste a llegar?
La paciencia de los clientes de Vodafone se agota. Mientras Orange y Movistar ya disfrutan de las ventajas de la red 5G SA, conocida como 5G+, sus abonados se ven relegados a una tecnología que, a estas alturas, parece un espejismo. ¿Qué está ocurriendo realmente en la operadora roja?
La promesa incumplida de ericsson
El anuncio de Vodafone en 2025, otorgando a Ericsson la responsabilidad de desplegar su red 5G+ con un core propio, generó una ola de expectativas. La promesa de velocidades superiores y una experiencia de usuario optimizada parecía inminente. La compañía se había fijado el ambicioso objetivo de alcanzar al 90% de la población y cubrir más de 3.700 municipios a finales de 2025, una cifra que ahora se antoja inalcanzable.
Pero la realidad es que, a mediados de 2026, Vodafone aún no comercializa una conexión 5G+ para clientes particulares. Si visitas su página web, la única opción disponible es una conexión 5G con una velocidad máxima de 1 Gbps. Un dato que contrasta con la realidad de la competencia, que ya lleva tiempo ofreciendo una experiencia superior.

El 5g de vodafone: un rendimiento inferior
El estudio más reciente de nPerf, que analiza la conexión móvil de cinco operadores, revela una preocupante realidad: Vodafone ocupa la cuarta posición a nivel general, pero su rendimiento en 5G es, sencillamente, el peor. Con una puntuación de 81.780 puntos, se queda muy por detrás de Movistar (95.145 puntos), Digi (94.910 puntos) y Orange (91.868 puntos). MasMovil/Yoigo tampoco le hace sombra, con 86.512 puntos.
Lo que realmente duele es que la red de Vodafone no aparece en ninguno de los apartados analizados por nPerf: velocidad (subida y bajada), latencia, navegación web y streaming. Esto indica que la experiencia de usuario de sus clientes está significativamente por debajo de la ofrecida por sus competidores. No se trata solo de velocidad, sino de una experiencia conectada fluida y consistente.

¿Por qué esta demora?
Si bien Vodafone ha desplegado antenas 5G en diferentes bandas, como la de 700 MHz (N28) y la de 3500 MHz (N78), la clave reside en la implementación de un core propio (SA). La complejidad de esta transición, junto con posibles retrasos en la implementación por parte de Ericsson, podrían estar detrás de esta prolongada demora. La falta de transparencia por parte de Vodafone en cuanto a los motivos concretos tampoco ayuda a calmar los ánimos de sus clientes.
Mientras tanto, Orange y Movistar avanzan a pasos agigantados, consolidando su liderazgo en el mercado y dejando a Vodafone en una posición vulnerable. La pregunta ya no es si el 5G+ llegará, sino cuándo y si Vodafone será capaz de recuperar terreno antes de que sea demasiado tarde. La fidelización de los clientes, en un mercado cada vez más competitivo, depende de ello.
La demora de Vodafone en la implementación del 5G+ no es solo un problema técnico, es una oportunidad perdida. Y las oportunidades, como bien saben los operadores de telecomunicaciones, no suelen esperar a nadie.