Bebida olvidada: los israelitas descubrieron la cerveza 13,000 años atrás

Un hallazgo arqueológico sacude los cimientos de la historia de la bebida: los habitantes de lo que hoy es Israel fueron los verdaderos pioneros de la cerveza, unos 13,000 años antes que los alemanes o los celtas.

El misterio de la cueva raqefet

La cueva Raqefet, en el Monte Carmel, Israel, ha revelado un enigma que podría reescribir los orígenes de la elaboración de cerveza. Un equipo de arqueólogos de Stanford y Haifa, tras analizar restos en el Journal of Archaeological Science: Reports, ha identificado morteros de piedra y un yacimiento funerario natufiense, datado entre 15.000 y 11.500 a.C.

Los análisis revelaron la presencia de almidones en estado de germinación y fermentación, confirmando que los natufienses empleaban técnicas de malteado. Pero lo más sorprendente es la proximidad de lo que se considera el primer destilado alcohólico del mundo a fosas de enterramiento. ¿Una bebida ritual asociada a la muerte y al culto a los antepasados?

Más que una bebida: un motor de la agricultura

Más que una bebida: un motor de la agricultura

La cerveza no se limitaba a ser un producto de consumo. Según la “beer hypothesis”, la búsqueda de la fermentación, no de la simple alimentación, pudo haber impulsado la domesticación de las plantas y el inicio de la agricultura. Los natufienses, lejos de limitarse al trigo y el cereal para alimentar sus cuerpos, sembraron parcelas con la intención de obtener la bebida que se convirtió en un elemento central de su cultura. Este descubrimiento, que se remonta a 60 años, desafía la narrativa tradicional sobre el origen de la agricultura.

La cueva de Raqefet documenta no solo la capacidad de los natufienses para elaborar cerveza, sino también la existencia de las primeras panaderías, provenientes del este de Jordania. Los campos, entonces, servían para alimentar el cuerpo y el alma, impulsados por el deseo de una bebida ancestral que, incluso hoy, sigue siendo un símbolo de celebración y, en algunos casos, de luto.

La “Cerveza de Raqefet” no es, por tanto, un testimonio de una civilización hedonista. Demuestra que los campos no se cultivaban únicamente para obtener trigo y pan, sino para conseguir esta bebida que, a lo largo de la historia, ha sido utilizada tanto en festividades como en ritos funerarios. Un legado ancestral que, contra todo pronóstico, se revela como el verdadero origen de una de las bebidas más universales del planeta.