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Netflix endurece el precio: otra subida que deja al suscriptor en la cuesta

Netflix ha vuelto a subir sus tarifas. La plataforma de streaming ha anunciado un incremento en los precios de todos sus planes, desde el que incluye anuncios hasta el Premium, dejando a los usuarios con un nuevo pellizco en su bolsillo.

El impacto: un ascenso de precios en cadena

Los cambios, efectivos a partir de hoy, se traducen en un aumento de 8.99 dólares para el plan con anuncios, subiendo desde los 7.99 dólares. El plan ‘Standard’, sin publicidad y que permite compartir la cuenta en dos dispositivos, ahora cuesta 19.99 dólares, frente a los 17.99 anteriores. Y el plan Premium, el más completo con streaming en Ultra HD, HDR y hasta cuatro dispositivos simultáneos, se dispara a 26.99 dólares, un incremento de 2.00 dólares respecto a los 24.99.

Esta escalada de precios llega apenas dos meses después de que Netflix revelara un impresionante crecimiento de 23 millones de suscriptores en el último año. Un dato que, si bien genera cierto optimismo, no parece disipar la tendencia al alza en la suscripción.

Un modelo de negocio en constante evolución

Un modelo de negocio en constante evolución

La última subida se suma a una serie de incrementos anteriores, incluyendo un ajuste en enero de 2025 y otro en 2023. Netflix ha cerrado el ejercicio con una facturación de 45.200 millones de dólares, un 16% más que el año anterior, y 325 millones de suscriptores. Un rendimiento envidiable, impulsado en gran medida por el éxito de títulos como KPop Demon Hunters, un fenómeno cultural que ha catapultado a la plataforma a nuevas cotas, y series como Bridgerton y One Piece, que mantienen a un gran número de usuarios enganchados a pesar de las crecientes tarifas.

La estrategia de Netflix se ha mantenido firme a pesar de estas subidas: la compañía ha demostrado una notable capacidad de adaptación, aprovechando el auge de los planes con publicidad y las medidas para frenar el uso compartido de cuentas. Quizás, la guerra por la cuota de mercado con empresas como Warner Bros. Discovery, culminada con el abandono del intento de adquisición de la cadena, ha contribuido a justificar estas decisiones.

En definitiva, el gigante del streaming continúa apostando por un modelo de negocio basado en la rentabilidad, aunque a un costo cada vez mayor para el consumidor. Una ecuación que, por el momento, parece estar dando sus frutos, aunque no sin generar cierta inquietud entre los suscriptores.