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La garantía de tus dispositivos se extiende: ¿te afecta?

¿Tu teléfono dejó de cargar? ¿El portátil se ha quedado en blanco? ¿Pensaste que la garantía ya había expirado? Piensa otra vez.

La ley española amplía el plazo de garantía a tres años

La ley española amplía el plazo de garantía a tres años

Desde el 1 de enero de 2022, la legislación española ha cambiado las reglas del juego. La garantía legal obligatoria para la mayoría de los productos de consumo duraderos, como ordenadores portátiles, teléfonos móviles o electrodomésticos, ha pasado de dos a tres años. Esto significa que el dispositivo que compraste hace dos años y medio sigue cubierto por la garantía, a menos que haya un defecto de fabricación.

El cambio es significativo. Durante los dos primeros años, la ley presume que cualquier fallo es un defecto de fábrica. El vendedor, la tienda donde compraste el producto, debe probar que el problema no es por un mal uso. Pero durante el tercer año (del mes 25 al 36), la carga se invierte: el consumidor debe demostrar que el fallo no se debe al desgaste. Sin embargo, si el dispositivo deja de funcionar de forma repentina, sin golpes ni humedad, la asistencia técnica suele aceptar la reparación en garantía.

Pero la renovación de la garantía no es la única novedad. Otro problema recurrente era la falta de piezas de repuesto para equipos antiguos. Ahora, la ley obliga a los fabricantes a garantizar la disponibilidad de piezas y servicios técnicos durante un mínimo de 10 años después de dejar de fabricar el producto. Esto significa que, si necesitas reparar un portátil de seis años, la marca está obligada a proporcionarte el teclado, la pantalla o la batería.

La ley también endurece las prácticas de obsolescencia programada. Ya no se puede alegar que una pieza no se fabrica más. El vendedor es el responsable de la reparación, ya sea gratuita o a su cargo.

La responsabilidad recae en el vendedor, no necesariamente en el fabricante. Pero el vendedor debe cumplir con la ley. Si la reparación no es posible o es desproporcionada, el consumidor tiene derecho a la sustitución por un equipo nuevo o a la devolución del dinero.

Esta medida responde a una demanda social creciente y busca proteger al consumidor de prácticas abusivas. La reforma legal representa un avance importante en la defensa de los derechos del consumidor y un contrapeso a la cultura del consumo desechable.

La ley establece que el vendedor es el responsable de la garantía. Sin embargo, es fundamental conservar el ticket o la factura de compra, ya que este documento acredita la fecha de adquisición y garantiza el cumplimiento de las condiciones legales. La ampliación de la garantía no solo beneficia a los consumidores, sino que también impulsa la reparación y la sostenibilidad, al alargar la vida útil de los productos.

El cambio de normativa es un soplo de aire fresco para el bolsillo del consumidor. Ya no se tiene que resignar a la pérdida de un dispositivo por un simple fallo técnico que no se puede justificar.

La buena noticia es que la ley está de tu lado. Ahora, tienes más opciones y más protección ante posibles problemas con tus dispositivos electrónicos.

El cambio es una señal de que las empresas deben asumir su responsabilidad en la durabilidad de sus productos. La reparación, antes vista como una opción costosa, se presenta ahora como una alternativa viable y, en muchos casos, gratuita. Y eso, en un contexto de crisis económica, no es poca cosa.

Iván Dávila Periodista madrileño experto en Tecnología y cultura.