La ilusión de la soledad conectada: chatbots no curan el aislamiento

La idea de que las inteligencias artificiales (IA) pueden curar la soledad ha sido vendida a la sociedad de manera persuasiva. Los grandes empresarios nos presentan chatbots que simulan ser amigos o parejas, prometiendo empatía y comprensión sin fallas. Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Columbia Británica y la de Pensilvania demuestra que esta ilusión es un castillo de naipes.

La soledad empeora con el chatbot

La soledad empeora con el chatbot

El experimento dividió a 296 estudiantes universitarios que se encontraban lejos de casa en tres grupos. Uno escribía en un diario, otro intercambiaba mensajería con un desconocido y el tercero mantuvo una conexión con un chatbot diseñado para ser el mejor compañero posible.

Después de mantener una comunicación de entre ocho y diez mensajes diarios, los resultados fueron claros. Los estudiantes que interactuaron con una persona real, aunque fuera un desconocido, reportaron niveles de soledad significativamente menores que los demás. En cambio, aquellos que escribían en un diario o conversaban con el chatbot no experimentaron cambios importantes en su sensación de aislamiento.

La razón es simple: la IA no puede replicar la magia de la interacción social bidireccional. No puede decir 'que sí' a todo y aceptar cualquier plan como perfecto, como algo que haga que nuestro cerebro funcione de manera diferente. En definitiva, necesitamos a alguien que nos reconozca, nos entienda y nos compartiera sus emociones, no un programa que solo puede responder.

Además, otro estudio paralelo encontró que, tras un año de usar chatbots de compañía, la sensación de soledad no solo no disminuía, sino que se incrementaba. Esto lleva a un círculo vicioso donde las personas siguen dependiendo de la IA para llenar el vacío, lo que beneficia solo a las empresas detrás de estos productos.