Sim refinery: el videojuego que chevron usó para predecir la crisis energética

Un juego olvidado, rescatado del olvido por un error y una curiosidad: Sim Refinery, un simulador de refinerías de petróleo creado en 1992 por Maxis para Chevron, ha resurgido de las profundidades de Internet, revelando una ventana fascinante a la geopolítica energética de hace tres décadas.

El encargo secreto de la petrolera

La historia comienza en 1992, cuando Maxis, ya famosa por SimCity, se adentró en el terreno de las simulaciones empresariales. John Hils, del software Delta Logic, vio potencial en estas ideas y propuso a Maxis un proyecto ambicioso: Sim Refinery, un videojuego que representara la complejidad de gestionar una refinería de petróleo y sus implicaciones en un mundo cada vez más vulnerable a las fluctuaciones del suministro.

Chevron, buscando una herramienta de formación para sus empleados, se mostró receptiva a la propuesta, financiando un prototipo de 75.000 dólares. Un proyecto que, por una extraña serie de eventos, casi se perdía en los archivos de Maxis.

De la simulación al desastre

De la simulación al desastre

La decisión de Chevron de reducir sus inversiones en 1992, justo cuando el prototipo de Sim Refinery estaba a punto de pasar a la fase de desarrollo, llevó al proyecto al borde del abandono. El juego, que simulaba la gestión de barriles de petróleo y otros recursos energéticos, se quedó como un mero recuerdo de una oportunidad perdida.

Pero la casualidad quiso que, casi tres décadas después, un simple usuario de Internet, gracias a un comentario en Ars Technica, descubriera una copia del prototipo en el repositorio Obscuritory. Y, para sorpresa de todos, esa copia estaba disponible online.

Un juego resucitado, un vistazo al presente

Un juego resucitado, un vistazo al presente

La copia del juego, aunque incompleta y con algunas funciones inoperativas, ofrecía una visión sorprendentemente lúcida de la situación actual. La tensión geopolítica en torno al Estrecho de Ormuz, con Irán como protagonista, y la dependencia global del petróleo, se reflejaban en la jugabilidad de Sim Refinery. Un juego, de hecho, que era una premonición de la crisis energética que estamos viviendo hoy, y que, paradójicamente, Chevron ha olvidado.

El descubrimiento de Sim Refinery, y la posterior reaparición del “manual de instrucciones” de Chevron, ha generado un debate sobre la relevancia de este simulador en el contexto actual. Será interesante ver si las lecciones aprendidas en 1992 pueden inspirar nuevas estrategias para hacer frente a los desafíos energéticos del siglo XXI.

La supervivencia de este juego, un producto de una época diferente, es un recordatorio de que la historia, a veces, se reinventa a sí misma a través de los videojuegos.